El infierno

Fui a la librería, ya sé, la misma historia de siempre. Raro en mí, no me llamó la atención tanto ningún libro sino una revista de la cárcel de Lecumberri. Estoy impactada de los intelectuales que dejaron murales ahí que ahora únicamente existen en fotografías. 

Me parece magnífica la idea de que la prisión era realmente ayudar a rehabilitar a los reos. Desgraciadamente, Lecumberri se hacino y desapareció. Estaba pensada para poco más de 700 personas cuando en realidad metieron a muchísimos más. Fue destruida aunque aún hay algunas fotos de los graffitis y collages que hacían los reos, muchos de ellos, eran indudablemente brillantes. 

Lo que el pintor Nicéforo Urbieta vivió allí fue el "infierno", en sus propias palabras cuando llama La Jornada en 1996 como lo indica la revista de la universidad.

Recuerdo cuando fui al Reclusorio Sur, visité el lugar varias veces y los detenidos adoraban que se les pusiera a dibujar o a hacer cualquier actividad que afuera es de lo más natural afuera pero adentro no. Nunca voy a olvidar a aquel hombre con el que yo hablaba y él mencionaba a Dios y lo amaba mucho más que yo. Por una parte, estoy segura que lo necesitaba más que yo y por otra creo que tenía creencias muy definidas y válidas. Nunca recibí ningún ataque de nadie pero sí súplicas por visitas más seguidas ya que se encontraban aburridisimos y hartos. Una compañera sí resultó amenazada verbalmente y salió muy asustada llorando. 

Hace unos años, unos amigos me dijeron que en México el peor y más caro hotel en el país es la cárce Llevas algo a quien vas a visitar y se lo quitan, incluso me dicen que una botella de agua purificada allí es un lujo que cuesta mucho más dentro de la prisión que afuera. 

También he escuchado que los extranjeros ahí salen muy mal parados y le temen más que a nada.  

Se dice que a aquellos que están ahí por ser violadores son abusados sexualmente. Lo anterior me recuerda la canción de Nirvana "Rape me". 

La revista menciona también algo terrible: la desigualdad. 

Hay personas que tienen barreras incluso para declarar ya que no hablan ni español, están aquellos que no tienen dinero y los que sí además de otros que se declaran no culpables, lo cual me recuerda a la película "Presunto culpable". 

Por lo que sé, muy independiente de lo que se dice en la revista y he escuchado de varones es que en la prisión no hay realmente una rehabilitación en sí sino un empeoramiento para el individuo. 

Recuerdo a Begbie de "El Artista de la cuchilla". Sale de la cárcel y se casa con la mujer que lo rehabilitó, la ama al igual que a las dos hijas que tiene con ella más no a los dos hijos que tiene en Edimburgo. Sin embargo, tiene forzosamente que regresar a Escocia y aún tratando de ser mejor termina matando otra vez por venganza.  

Afortunadamente, nunca he estado en una prisión como reclusa pero he escuchado historias terribles. Tengo una habitación propia como lo indica Virginia Woolf desde donde puedo leer, escribir, escuchar música, dormir con mi mascota y aún así presento problemas del sueño algunas noches por cualquier ruido que hacen los vecinos. No me imagino compartiendo mi lecho o durmiendo en un piso duro y sucio, teniendo que tolerar a muchas personas, voces, luces, estando con hambre o enferma de algo sin la suficiente asistencia médica, siendo molestada por tener "x" o "y" color de piel, odiada tal vez por mis nulas creencias religiosas, sufriendo sed, calor, frío, discriminación y una continua violencia de todo tipo. 

A veces me pregunto cómo podrán vivir las personas que habitan reclusorios con una larga condena. En México puede llegar a ser común mientras que una conocida en Suecia me comentaba que las cárceles de allá están vacías. 

También he sabido de casos de gente tan desesperada por un techo y por comida que roban con tal de llegar a prisión para poder escapar de la dura realidad de ser homeless aunque luego se puedan llegar a arrepentir. 

¿Han visto la película "Das Experiment"? Creo que ilustra un experimento humano que se salió de control y tal vez el creador sea algún psicópata o bien sin conciencia de lo que iba a ocurrir. 

He escuchado desde la opinión de que la psicopatía no tiene cura y por lo tanto la recuperación es imposible hasta mi lectura donde Jean Valjean roba pero se convierte en un hombre muy generoso. Ahora que sí somos objetivos, Valjean roba primero pan para que coman sus sobrinos. Al salir un sacerdote le da todo lo que tiene de valor y eso lo transforma. Siendo aún más crítica no todos son Jean Valjean aunque sí creo que el tema de los derechos humanos tiene mucho por avanzar en todas las poblaciones vulnerables de México. 

Jean Valjean me recuerda a mi amado psicópata. El último nunca robó pero era temido cuando a mí me defendió a golpes de otro hombre y también ha salvado animales de morir. Mi amado psicópata tomó un avión desde otro continente en cuanto supo que yo tuve un problema a mis 22 años y también ha salvado animales que iban a ser sacrificados. Sin embargo, no voy a hacerme ilusiones de que algún día dejará de ser un psicópata. En su caso, me parece que la sociedad lo trata muy mal desde hace mucho y que no nació con ello sino que lo adquirió por trauma. 

He divagado muchísimo, pero lo mejor que puedo decirte es que en el FCE encontré una revista que te recomiendo ampliamente sí quieres empaparte un poco del tema. Trae muchas fotos, un texto algo breve, interesante y bien documentado. 



Alejandra Villa

Aleluca Villana  

  

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