¡Viva México cabrones!
Voy a escribir respecto a un tema muy delicado, pero la verdad, muy cierto. También debo advertir que lo que voy a escribir no engloba a toda una población pero sí a parte de ella.
En México, solemos tratar con mucha calidez y amabilidad a los extranjeros. Desgraciadamente, los extranjeros no siempre nos tratan bien a los mexicanos.
Caso Lady Pichel, sí, la Sra argentina esa que le gritoneo a un policía que estaba haciendo su trabajo, como si ella fuese más que el oficial por pintarse de rubia o por haber nacido con la piel algo clara. La Sra hasta donde supe no fue debidamente procesada por la ley, sus calificativos estaban profundamente arraigados en un odio racista xenofóbico. Aunque pidió disculpas, el daño ya estaba hecho y si somos sinceros lo hizo porque fue obligatorio y no por un arrepentimiento genuino. Se supone que tomó terapia pero no creo que haya ni podido entender lo que hizo al oficial.
El caso no termina ahí.
A todo esto, quiero llegar al meollo del asunto: si alguien quiere venir a México a trabajar, vivir o ser alguien adelante, pero no nos pisen que menos no somos.
He hablado con personas de muchas nacionalidades diferentes en viajes, fiestas, reuniones familiares y lugares públicos. La verdad con un mínimo de problemas de por medio ya que no me gusta entrar en conflicto por cosas innecesarias y honestamente, agradecida con el trato de muchos extranjeros muy amables y conscientes.
Sé que habrá quien se enfade, pero nunca en la vida he sido maltratada por ningún extranjero excepto por dos "hombres" argentinos también como debo subrayar con honestidad. Uno me maltrato y gritó. El segundo también me gritó y coaccionó. Ni las debía ni las temía por lo que terminé sacada de onda y asustada en lugar de ponerlos en su lugar como debió ser.
Lo chistoso con el primero, es que se puso bien "suavecito" cuando apareció otro hombre mexicano a defenderme pasado un tiempo de no verlo.
¡Gracias eternas David!
El segundo aceptaba puntos de vista a la mala y enojado cuando le hacías notar que hasta legalmente había razón en lo que tu comentabas. Y bueno, a él no le tocó un hombre que le bajará los humos, pero sé que sí hubo alguien que lo pudo hacer y nuevamente, ¡muchas gracias!
Ambos siguen en el país como peces en el agua y una carrera exitosa. Al menos, facturan más que yo y muchísimos hermanos de mi tierra natal merecen más que ellos ya que tienen formas y modales con los seres humanos. Es grave por un lado e increíble por el otro, ya que sí nos ponemos irónicos: ¡qué pinches mamadas jajaja!
No hay nada disparatado en defenderse de la misoginia, creo yo, y legalmente llevas las de ganar en ambos casos pero tampoco vas a detener tu vida por seres que de entrada ni lo merecen. Sí es bueno ponerlos en su lugar como pude medio hacer con el primero gracias a un hombre muy lindo que dió la cara por mí. Respecto al segundo, hice lo que pude, entre mayor distancia mejor ya que ni por escrito tenía criterio. No había forma.
Vienen, nos quitan nuestro trabajo, nuestra vivienda, los tratamos bien, y, ¿nos maltratan y gritan sin motivo? No, que los deporten como lo merecen y debe ser, también que les apliquen la ley. No me estoy refiriendo a los extranjeros en México en su totalidad sino a esos dos argentinos en mi caso y también a la finísima Lady Racista, que curiosamente, también es argentina.
¡Algo no me cuadra!
Los mexicanos no merecemos el maltrato de nadie, y mucho menos, cuando estamos socializando de forma que consideramos civilizada y sana hasta que vienen los gritos de esas personas que evidentemente son egolatras y honestamente, para mí, no merecen residir en el país. Sí los regresan a su tierra les podrían enseñar tantito lo que es el respeto, o bueno, tal vez vinieron porque allá ellos no eran valorados, ¿no lo crees?
¡Bienvenidos a todos aquellos extranjeros que tratan al mexicano como merece!
Gracias a aquel asturiano lindísimo que conocí un día y me regalo muchas sonrisas, gracias a aquel maestro francés que me enseño y dejo tanto de por vida, gracias a aquel gallego que me defendió en tantos momentos difíciles. Gracias a mi amiga Charlotte y a su familia, por venir a México, invitarme una comida y tener de tema a Kierkegaard. Para mí, mi país es también el suyo y existe la reciprocidad y el respeto que siempre debe haber. Y sus países, son naciones que respeto profundamente, como debe ser.
¡Gracias y bienvenidos!
Los que no, que vayan y le griten a su mamita que los educo mal, como fue mi caso dos veces. Y el caso extremo de Pichel no me parece que haya quedado finiquitado como merecía estarlo. No es cuestión de terapia nada más, insisto que se llama educación, abuso de poder y abuso de confianza. Y bueno, mucha rabia por donde se vea.
Mientras nosotros, como mexicanos, sigamos permitiendo algún abuso por si somos o no morenos, hombres o mujeres... entonces tendremos que aceptar que el pie nos lo estamos metiendo a nosotros mismos. Pero sí empezamos a señalar, exigir, relatar, hacer público y reflexionar el tema con los derechos humanos debidos entonces merecemos que las autoridades apliquen leyes justas que no queden impunes.
Nada como dejarlos en el pasado en cuanto sea posible por motivos académicos, laborales, personales, etc. y luego hasta reírnos del nivel de pendejismo de las situaciones que en algún pasado nos sacaron lágrimas.
Como mexicana, solicito de la forma más amable a las autoridades una mejor aplicación legal del tema de DH en todos los sentidos dentro de mí país ya que veo muchos tratos indignos.
Te invito a que reflexiones al respecto, escribas, levantes la voz, expongas y sí es necesario busques ayuda incluso legal en este tipo de eventos tan lamentables.
Agradezco mucho a mis lectores al igual que a quien me solicitó que escribiera de estos temas. Incluso, tí mi amigo, tienes mi apoyo sí escribes también de situaciones similares.
Y tu, Feinmann, eres un pobre ridículo y además ignorante: soy mexicana y no, no anhelo ser como usted. Tampoco sea risible porque no envidio nada suyo.
Alejandra Villa
Aleluca Villana

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