Panteón
Cuando empiezas nuevamente a ser tu propio jefe y tienes tiempos libres decides no prender la TV y echarte en la cama como lo hace la gran mayoría de mis conocidos.
Llega de inmediato a mi mente la pregunta, sí estoy libre hoy en este momento, ¿qué quiero hacer?
Siempre las librerías están presentes en mi cabeza, pero hoy me decidí por algo diferente: ¡un panteón!
Me pareció divertido ir a ver tumbas mientras me preguntaba la estúpida ley de vida, ¿sí naces, para qué mueres?
Después pensé que sería ameno sentarme ante una tumba a escribir pero además de que iba acompañada me vino a la mente la tristeza que algunos sentirían por estar frente ante las tumbas que yo veo como algo estético.
Es decir, sí yo hubiera ido al panteón francés no hubiera sido un paseo sino más bien una visita a mi padre. Hace años que no hago esa visita, no sé sí aún me dé tanta tristeza pero prefiero hacerla cuanto más tarde mejor. El dolor también debe dosificarse.
Además, para cualquier mortal es una blasfemia lo que voy a decir, pero estoy un poco enojada con mi padre por haber muerto, aunque sé perfectamente que no era ni su culpa y mucho menos el momento adecuado.
Se llama cáncer...
Alejandra Villa
Aleluca Villana






Comments
Post a Comment