La guerra

Afortunadamente, nunca he estado en una guerra pero sí conocí familiares que lo estuvieron. Tal vez yo hubiera preferido darme un balazo antes, o bien, el instinto de conservación me hubiera echo defenderme y hacer lo que fuese por salir viva. 

Supe que mi abuelo paterno estaba en el aeropuerto cuando llegaron los soldados.

- ¿Es usted ciudadano español?

- ¡Sí, lo soy!

- ¿Está con nosotros en contra de nosotros?

- ¡Con ustedes!

El tema no se habló jamás en la familia excepto por el trágico estallido de la guerra en el aeropuerto y una anécdota irreal pero muy afortunada para que naciéramos los demás. 

Mi abuelo iba con un grupo de soldados por un campo, escuchó un ruido sutil y propuso ir por otro sitio a los demás para dar un rodeo al lugar por precaución. Únicamente un soldado de más de un grupo de diez lo siguió, los demás avanzaron por el mismo camino sin creer en el buen oído de mi abuelo. El grupo fue hallado en el piso lleno de balazos. Mi abuelo y el otro soldado fueron los únicos sobrevivientes, gracias a un ruido minúsculo. También supe que mi abuelo estuvo por dos años en una prisión en León.  

Tema cerrado por el lado de mi padre. 

Por el lado de mi madre, mi abuelo de 15 años se aventuró a huir con sus amigos, lo logró pero no lo dejaron entrar por Veracruz, hasta tuvo que cambiar de nombre. Dió su saco por una penca de plátanos por haber huido en barco sin nada de valor y pasando hambre. No sé cómo hizo para sobrevivir al llegar pero fue hasta cierto punto afortunado. 

El tío de mi madre no contó esa fortuna, también tuvo que pelear. De él, únicamente supe que llegó a México físicamente enfermo y fue ingresado inclusive en un hospital psiquiátrico a su llegada. Nunca supimos más del tema.

Españoles que regresaron a su país de vacaciones, amaron a su patria sin olvidar a la familia aportando dinero, regalos y visitas cada año. También esperando que su nación ganará cada partido de fútbol y con la alegría de triunfar en un Mundial pero que con el corazón decidieron que México era una mejor opción para residir por múltiples motivos. 

Los secretos están ya cremados, ni se supieron ni se sabrán. 

Aunque existe un dato increíble: mi abuelo paterno y materno estuvieron hospedados en el mismo cuarto de huéspedes al llegar a México. Se perdieron la pista por décadas años y cuando mis padres se conocieron en una fiesta resultó ser que mis abuelos eran viejos conocidos. 

Sí, un tema tan, pero tan perturbador que no se habla únicamente merece un adjetivo calificativo: 

¡Insoportable!


Alejandra Villa

Aleluca Villana


Comments

Popular posts from this blog

¡Qué psicoanalistas tan risibles!

"SeXXXiest y otros relatos".

¡Gente desinformada y sin cerebro!