Alan Cheuqueman

OCTUBRE NEGRO 

¡Gracias Alan por tu invalorable texto!

¡Muchos saludos desde México!


Contacto: alancheuqueman@gmail.com

El aficionado Alan Cheuqueman ha escrito de lo ocurrido en Chile en octubre de 2019, un estallido social de rabia popular que duró semanas. Días anteriores en Santiago subió el precio del metro, la clase trabajadora y los estudiantes no podían pagarlo.

MUTILACIONES (OCTUBRE NEGRO)
Agarrado del cuello por los cánceres de la patria
Chile, país extraño, tierra espesa y palpitante, es
también cloaca para carajos y espantos;
nicho, guarida, y lugar donde comen los parásitos.
Hay parásitos en el cuello, hay parásitos
en los pies, algunos parasitan el pelo, los oídos
las lenguas luengas, las manos, y
otros están bajo tierra
…pero los hay que son pestes socarronas.
Por ejemplo: los políticos (o mejor dicho: ¡la clase política!)
Una cuasi clase social, las eternas sanguijuelas del sol que más calienta
No es opción, señoritos míos, liderar un movimiento para una compaña política
y después pedir perdón …pero, en realidad, se ríen los muy vanos.
O los militares que parasitaron con fuerza criminal en el siglo pasado
de la mano del Perro Generalísimo, y se corrompieron año tras año:
mutilaron, torturaron,
violaron, asesinaron,
robaron y escaparon.

Toda una proeza… pero aquí, en Chile,
—¡Cómo se ríen también ellos!— se volvió costumbre
poner una peonza por encima de nuestras cabezas.
Carabineros de Chile, fuerzas de seguridad o pacos, ¡Trafican!
Rabiosos bulldogs que dentro de sus molleras hay sólo acantilado,
¿Es que no son capaces de darse cuenta del despropósito de su operación?
El general ríe, y ellos lo imitan (¿Qué más podrían hacer?), el general roba y nadie
castiga
«¡Chist! Perro que come callao come dos veces».
Los que mutilan por estos días no conocen la decencia,
¡Son unos degenerados! Unos parásitos de la más baja ralea.
Mastican pastillas de menta para que sus mandíbulas no los delate
se ríen también, obvio, su juego es esta cacería, y su ceguera
les impide morder la mano que les da de comer.
Un ojo ¿Qué es?
«El mundo del hombre es su ojo»
y están arrebatándolo un montón de hombres inmundos sin nada que ver.
Ciego, sordo y tartamudo, el presidente, Parásito Superior (¡Y se cree Ruiseñor, por
favor!)
habla y miente en cada palabra.
Respira y exhala decadencia. No se puede condescender con un necio así,
no se puede apreciar a quien nunca jamás ha estado en posición de algo llamado
cordura, lucidez, sensatez.
Este señor es inhumano, indolente, indecente e insensato.
Cuando habla, no habla al pueblo, le habla a sus socios
¡Y quieren que seamos a la fuerza socios de ellos!
¡Cómo se ríe, señor presidente! ¡Cómo se ríe usted también!
Seamos honestos con nosotros mismos: usted es un prepotente y un traidor,
pues pudiendo aliviar, remediar o tan siquiera encaminar la crisis
se ha hecho el tonto, señor sarnoso, y ha prolongado el caos y la destrucción,
pudiéndolo, insisto, remediar.
Las fuerzas de orden público están por los suelos, en la podredumbre, y él lo sabe
bien
está con los pies atados y dando manotazos de ahogado
¿Leyes anti-todo? ¡Vámonos de aquí!
Hace tiempo que este país está vendido, comprado, saqueado y entregado a
parásitos con lucas y con afán de lucro

¡Oh sí! todo el mundo lo sabe, y
esos parásitos sí que están organizados, mancomunados y familiarizados,
¡Por favor, señor Cochino! No se haga el payaso y ríase de su putamadre.
Mantengámonos todos juntos en la cicatriz de este despropósito
público: enemigo número uno.
Ya no teatro vulgar de descontento ramificado hasta
los bordes de la precariedad de esta forma de vida
¡Se trata de vivir y de sentir que uno existe!
Duele un país en el ojo del huracán,
en los huesos y en la mente,
en la hora del nacimiento y en el de la muerte,
en crías de emociones palpitantes
como la carne caliente del cáncer sin tratamiento digno
bajo la piel del nuevo día que busca el anhelo de salvación.
El país de la furia contenida abre sus alas al encanto de los mitos soñadores
despoblando la cabeza de pulgas asesinas,
descolgando del salón al cristo mutilado (Iglesia parasitaria: ellos ríen hacia dentro,
cinismo inmaculado)
Monseñor Sinsentido, guía nuestros pasos hacia el tajo fatal de tu aflicción
y rompe el culo de las mentiras fabricadas en la oscuridad de esos corazones,
haz trizas sus ortos, desnuda su verdadera voluntad oculta, y formula el sabotaje a
la deriva
continental de esta carroña de país.

Contacto: alancheuqueman@gmail.com

El aficionado Alan Cheuqueman ha escrito de lo ocurrido en Chile en octubre de 2019, un estallido social de rabia popular que duró semanas. Días anteriores en Santiago subió el precio del metro, la clase trabajadora y los estudiantes no podían pagarlo.

MUTILACIONES (OCTUBRE NEGRO)
Agarrado del cuello por los cánceres de la patria
Chile, país extraño, tierra espesa y palpitante, es
también cloaca para carajos y espantos;
nicho, guarida, y lugar donde comen los parásitos.
Hay parásitos en el cuello, hay parásitos
en los pies, algunos parasitan el pelo, los oídos
las lenguas luengas, las manos, y
otros están bajo tierra
…pero los hay que son pestes socarronas.
Por ejemplo: los políticos (o mejor dicho: ¡la clase política!)
Una cuasi clase social, las eternas sanguijuelas del sol que más calienta
No es opción, señoritos míos, liderar un movimiento para una compaña política
y después pedir perdón …pero, en realidad, se ríen los muy vanos.
O los militares que parasitaron con fuerza criminal en el siglo pasado
de la mano del Perro Generalísimo, y se corrompieron año tras año:
mutilaron, torturaron,
violaron, asesinaron,
robaron y escaparon.

Toda una proeza… pero aquí, en Chile,
—¡Cómo se ríen también ellos!— se volvió costumbre
poner una peonza por encima de nuestras cabezas.
Carabineros de Chile, fuerzas de seguridad o pacos, ¡Trafican!
Rabiosos bulldogs que dentro de sus molleras hay sólo acantilado,
¿Es que no son capaces de darse cuenta del despropósito de su operación?
El general ríe, y ellos lo imitan (¿Qué más podrían hacer?), el general roba y nadie
castiga
«¡Chist! Perro que come callao come dos veces».
Los que mutilan por estos días no conocen la decencia,
¡Son unos degenerados! Unos parásitos de la más baja ralea.
Mastican pastillas de menta para que sus mandíbulas no los delate
se ríen también, obvio, su juego es esta cacería, y su ceguera
les impide morder la mano que les da de comer.
Un ojo ¿Qué es?
«El mundo del hombre es su ojo»
y están arrebatándolo un montón de hombres inmundos sin nada que ver.
Ciego, sordo y tartamudo, el presidente, Parásito Superior (¡Y se cree Ruiseñor, por
favor!)
habla y miente en cada palabra.
Respira y exhala decadencia. No se puede condescender con un necio así,
no se puede apreciar a quien nunca jamás ha estado en posición de algo llamado
cordura, lucidez, sensatez.
Este señor es inhumano, indolente, indecente e insensato.
Cuando habla, no habla al pueblo, le habla a sus socios
¡Y quieren que seamos a la fuerza socios de ellos!
¡Cómo se ríe, señor presidente! ¡Cómo se ríe usted también!
Seamos honestos con nosotros mismos: usted es un prepotente y un traidor,
pues pudiendo aliviar, remediar o tan siquiera encaminar la crisis
se ha hecho el tonto, señor sarnoso, y ha prolongado el caos y la destrucción,
pudiéndolo, insisto, remediar.
Las fuerzas de orden público están por los suelos, en la podredumbre, y él lo sabe
bien
está con los pies atados y dando manotazos de ahogado
¿Leyes anti-todo? ¡Vámonos de aquí!
Hace tiempo que este país está vendido, comprado, saqueado y entregado a
parásitos con lucas y con afán de lucro

¡Oh sí! todo el mundo lo sabe, y
esos parásitos sí que están organizados, mancomunados y familiarizados,
¡Por favor, señor Cochino! No se haga el payaso y ríase de su putamadre.
Mantengámonos todos juntos en la cicatriz de este despropósito
público: enemigo número uno.
Ya no teatro vulgar de descontento ramificado hasta
los bordes de la precariedad de esta forma de vida
¡Se trata de vivir y de sentir que uno existe!
Duele un país en el ojo del huracán,
en los huesos y en la mente,
en la hora del nacimiento y en el de la muerte,
en crías de emociones palpitantes
como la carne caliente del cáncer sin tratamiento digno
bajo la piel del nuevo día que busca el anhelo de salvación.
El país de la furia contenida abre sus alas al encanto de los mitos soñadores
despoblando la cabeza de pulgas asesinas,
descolgando del salón al cristo mutilado (Iglesia parasitaria: ellos ríen hacia dentro,
cinismo inmaculado)
Monseñor Sinsentido, guía nuestros pasos hacia el tajo fatal de tu aflicción
y rompe el culo de las mentiras fabricadas en la oscuridad de esos corazones,
haz trizas sus ortos, desnuda su verdadera voluntad oculta, y formula el sabotaje a
la deriva
continental de esta carroña de país.

Contacto: alancheuqueman@gmail.com

El aficionado Alan Cheuqueman ha escrito de lo ocurrido en Chile en octubre de 2019, un estallido social de rabia popular que duró semanas. Días anteriores en Santiago subió el precio del metro, la clase trabajadora y los estudiantes no podían pagarlo.

MUTILACIONES (OCTUBRE NEGRO)
Agarrado del cuello por los cánceres de la patria
Chile, país extraño, tierra espesa y palpitante, es
también cloaca para carajos y espantos;
nicho, guarida, y lugar donde comen los parásitos.
Hay parásitos en el cuello, hay parásitos
en los pies, algunos parasitan el pelo, los oídos
las lenguas luengas, las manos, y
otros están bajo tierra
…pero los hay que son pestes socarronas.
Por ejemplo: los políticos (o mejor dicho: ¡la clase política!)
Una cuasi clase social, las eternas sanguijuelas del sol que más calienta
No es opción, señoritos míos, liderar un movimiento para una compaña política
y después pedir perdón …pero, en realidad, se ríen los muy vanos.
O los militares que parasitaron con fuerza criminal en el siglo pasado
de la mano del Perro Generalísimo, y se corrompieron año tras año:
mutilaron, torturaron,
violaron, asesinaron,
robaron y escaparon.

Toda una proeza… pero aquí, en Chile,
—¡Cómo se ríen también ellos!— se volvió costumbre
poner una peonza por encima de nuestras cabezas.
Carabineros de Chile, fuerzas de seguridad o pacos, ¡Trafican!
Rabiosos bulldogs que dentro de sus molleras hay sólo acantilado,
¿Es que no son capaces de darse cuenta del despropósito de su operación?
El general ríe, y ellos lo imitan (¿Qué más podrían hacer?), el general roba y nadie
castiga
«¡Chist! Perro que come callao come dos veces».
Los que mutilan por estos días no conocen la decencia,
¡Son unos degenerados! Unos parásitos de la más baja ralea.
Mastican pastillas de menta para que sus mandíbulas no los delate
se ríen también, obvio, su juego es esta cacería, y su ceguera
les impide morder la mano que les da de comer.
Un ojo ¿Qué es?
«El mundo del hombre es su ojo»
y están arrebatándolo un montón de hombres inmundos sin nada que ver.
Ciego, sordo y tartamudo, el presidente, Parásito Superior (¡Y se cree Ruiseñor, por
favor!)
habla y miente en cada palabra.
Respira y exhala decadencia. No se puede condescender con un necio así,
no se puede apreciar a quien nunca jamás ha estado en posición de algo llamado
cordura, lucidez, sensatez.
Este señor es inhumano, indolente, indecente e insensato.
Cuando habla, no habla al pueblo, le habla a sus socios
¡Y quieren que seamos a la fuerza socios de ellos!
¡Cómo se ríe, señor presidente! ¡Cómo se ríe usted también!
Seamos honestos con nosotros mismos: usted es un prepotente y un traidor,
pues pudiendo aliviar, remediar o tan siquiera encaminar la crisis
se ha hecho el tonto, señor sarnoso, y ha prolongado el caos y la destrucción,
pudiéndolo, insisto, remediar.
Las fuerzas de orden público están por los suelos, en la podredumbre, y él lo sabe
bien
está con los pies atados y dando manotazos de ahogado
¿Leyes anti-todo? ¡Vámonos de aquí!
Hace tiempo que este país está vendido, comprado, saqueado y entregado a
parásitos con lucas y con afán de lucro

¡Oh sí! todo el mundo lo sabe, y
esos parásitos sí que están organizados, mancomunados y familiarizados,
¡Por favor, señor Cochino! No se haga el payaso y ríase de su putamadre.
Mantengámonos todos juntos en la cicatriz de este despropósito
público: enemigo número uno.
Ya no teatro vulgar de descontento ramificado hasta
los bordes de la precariedad de esta forma de vida
¡Se trata de vivir y de sentir que uno existe!
Duele un país en el ojo del huracán,
en los huesos y en la mente,
en la hora del nacimiento y en el de la muerte,
en crías de emociones palpitantes
como la carne caliente del cáncer sin tratamiento digno
bajo la piel del nuevo día que busca el anhelo de salvación.
El país de la furia contenida abre sus alas al encanto de los mitos soñadores
despoblando la cabeza de pulgas asesinas,
descolgando del salón al cristo mutilado (Iglesia parasitaria: ellos ríen hacia dentro,
cinismo inmaculado)
Monseñor Sinsentido, guía nuestros pasos hacia el tajo fatal de tu aflicción
y rompe el culo de las mentiras fabricadas en la oscuridad de esos corazones,
haz trizas sus ortos, desnuda su verdadera voluntad oculta, y formula el sabotaje a
la deriva
continental de esta carroña de país.

Texto: Alan Cheuqueman


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