¡Vaya sorpresa!
A veces a uno le resulta costoso pero también fascinante comprar libros.
Cuando hablas un idioma a un nivel entre intermedio a avanzado resulta muy sencillo adquirir el tomo más bonito de un autor clásico y universal.
Pero, ¡vaya sorpresa me llevé!
Resultó ser que adquirí las obras completas de Shakespeare en inglés pero contaba con un inconveniente importante; los textos vienen en inglés antiguo. ¡No le entiendo nada!
Habló en cambio un francés básico pero debo confesar que me es más fácil leer a Rimbaud en francés con un buen diccionario que a Shakespeare en una lengua de otro siglo, más bien, de otro milenio.
Alejandra Villa
Aleluca Villana

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