¿Un adiós?

Cuando tienes a un equipo que colabora contigo, donde todos se han portado excelentemente bien excepto una persona piensas que debes dejarles un recuerdo lindo, al menos, creo que así debe ser. 

A veces piensas en qué le gustará a tal, y a otro tal algo de broma local, a tal otro otro tal una taza, al otro otro otro tal un buen café, y así sucesivamente. Más de diez personas contadas e involucradas en lazos de cariño que no sabes bien ni como corresponder aparte de un abrazo. 

La realidad es un poco distinta, llegas a las librerías, y en la primera que entras te gastas todo antes de entrar a  la segunda que está junto. Sin embargo, entras a la segunda y aunque ya no lleves dinero sigues ahí viendo más y más y más libros. Unos y otros y otros y otros, ninguno que te desagrade sino todo lo contrario. 

¡Maldita billetera!

Piensas que tuviste que llevar mucho más efectivo pero la realidad es que sí lo llevas y compras quince libros también vas a seguir adorando otros que no pudiste comprar. Es una historia interminable. 

Terminas frustrada en la cafetería de la librería por no haber podido comprar absolutamente todo lo que querías tomando un chai y viendo la lluvia.  Al llegar a casa decides que por más amor que le tengas a las personas no regalarás ni la tercera parte de los libros que compraste porque también los puedes releer tú, en una mejor versión, más fina y más nueva. Finalmente, los que tienes que sacar porque ya tienes seis libreros se los puedes regalar a mucha gente que es feliz con libros. 

Les recomiendo que regalen ropa, accesorios, algo de Tecnología o lo que sea que no los seduzca porque cuando compras con ilusión algo que amas a veces no lo puedes ni regalar porque ya te atrapo. 

Los libros me atrapan y controlan.


Alejandra Villa

Aleluca Villana




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